 |
Poster que une las dos primeras trilogías de Star Wars |
Cuando en mayo de 1977 llegaba a
los cines estadounidenses la primera entrega de la inolvidable saga creada por
George Lucas, faltaban nada más y nada menos si la cuenta que estoy sacando en
estos momentos es correcta del todo, que trece años, cinco meses y veintisiete
días para mi nacimiento el 21 de noviembre de 1990. A lo que bajo
conceptos posteriores sería conocida como “A New Hope” y quedaría rebautizada
como Episode IV le seguirían en 1980 y 1983 respectivamente “The Empire Strike
Back” y “The Return of Jedi” que se encargarían de conformar dentro de la
historiografía del cine la denominada cuarenta y tres años luego trilogía
original.
Ahora bien, para aquellos que
jamás han oído de las películas y por alguna casualidad del destino leen este
artículo en este mismo instante, estos datos les son relevantes; más para aquellos
que conozcan sobre el tema concluirán que hasta el momento no he escrito nada
original: cosa que es cierta sin más dilaciones y mi justicación aquí les va:
no tenía ni la más mínima idea de cómo empezar este texto y así que de cierta
forma esta ha sido mi entrada. Sin otra aclaración que realizar lleguémonos
gracias a la magia del recuerdo de mi historia personal a las tres y media de
la tarde del 21 de noviembre de 1990 en el que nacía en el Hospital Orlando
Pantoja de Contramaestre, Santiago de Cuba, Cuba y sin detenernos saltemos ocho
años y pico en el futuro hasta mayo de 1999 en el que se estrenaba Episodio I
“The Phantom Menace”, filme que abriría en la cronología de las sucesiones de
cintas la trilogía de precuelas en Star Wars.
No sabría decirles con exactitud
la fecha exacta pero si la memoria no me falla aquella nueva aventura espacial
dieciséis años luego de la de “The Return of Jedi” fue estrenada o transmitida en una emisión de
Arte Siete, programa que domingo tras domingo acá en Cuba a las dos de la tarde
trata de cine en cada emisión. De aquella
entrega el personaje que más me impresionó y de cierta manera me proporcionó
temor fue el aspecto de diablo del aprendiz de Palpatine Darth Maul. Es lógico
suponer que para un niño que todavía no llegaba a los diez años de edad el
diseño del estudiante de Sith le llamara de manera negativa la atención y la
escena que aún perdura de aquel emocionante día es la del combate entre personaje
y los Jedi, el joven Obi Wan Kenobi y el maestro Qui-Gon Jinn donde este último
perdiera la vida.
Después, no supe más por un buen tiempo de la saga hasta tiempo luego en
que viese una de las
películas originales y producto a la confusión que me produjo ello empecé a
interesarme por saber todo lo que pudiera de aquellas producciones
hollywoodenses cada vez que encontraba algún material que me llevase a ellas.
Eran momentos que todavía estaba lejos de acceder a Internet y la única imagen
que pude hallar en mi adolescencia fue un fotograma de “A New Hope” que
mostraba a Han Solo empuñando su Blaster junto a su inseparable Chewbacca
en un artículo que se podía
leer en la Microsoft
Encarta que venía como parte de la versión Windows XP en las
computadoras de aquel entonces. Un sábado de 2005 o 2006 transmitieron un capítulo
de la primera serie animada en 2D de “The Clones Wars” donde podía verse a
Anakin en una misión a través de un desierto y desde ahí en lo adelante me
llegaban pistas hasta que unos cuatro años más tarde llegó mis manos un DVD con
las dos trilogías que degusté con exquisito interés.
De dicha visualización pude darme cuenta de
algo raro: ¿por qué cuando saltaba del episodio III al IV, la tecnología y
diseño de la película se veía diferente? Enseguida me puse a investigar e hice
el impactante hallazgo de que aunque ordenadas del I al VI por los vendedores de discos en las calles, las
producciones de los filmes no recorrían el mismo orden cronológico. Esto me hizo
deducir entonces el porqué de que en los episodios I, II y III hubiese más
tecnología y presencia de los sables de luz que en las películas originales. Pronto
en la isla estuvo presente la otra serie de “The Clone Wars”, la producida por LUCASFILM
en CGI y de ella supe de las otras aventuras de Anakin y su maestro Obi Wan
entre los episodios oficiales. Así el universo de Star Wars crecía en mi mente
de una forma increíble y Darth Vader aunque el villano y que al final se
redimía lanzando al emperador Palpatine al vacío, fue, desde que apareciera por
vez primera abordando la “Tantive IV” el más querido de mis personajes
favoritos. No quedan rezagados la pareja entrañable que son los droides C-3PO y
R2-D2 representantes de la inteligencia artificial y que sin ellos la saga no
sería lo que es hoy a sus cuatro décadas y más de medio lustro de estrenada,
sin dejar de mencionar al maestro de nueve siglos Yoda quien protagonizara el famoso
duelo con el recién nombrado Emperador en el cierre de “Revenge of the Sith”.
 |
Darth Vader, ícono de las películas originales |
A ratos me toqué en la vida con otros adictos a
la serie de películas de Star Wars. Uno de ellos en la Universidad y recuerdo
haber pasado largos ratos sentados ambos en los parques de ésta debatiendo como
expertos sobre el tema de la mitología Starwariana. Solo recuerdo que su nombre
es Elio y estudiaba la misma carrera que yo pero un año por debajo. Con él
aprendí muchas cosas de los conceptos principales de la saga y me fui
enamorando profundamente de la galaxia muy muy lejana de destructores imperiales
y estrellas de la muerte. También de los midiclorianos y los designios de la Fuerza sobre el Elegido.
Sería escribir interminablemente lo que siente un fan de algo súper genial como
esta ficción creada para todos los tiempos si les sigo detallando; nomás
confieso que en mis momentos libres me voy a Youtube al terminar mis tareas
laborales y buscando afanosamente trabajos que me hablen de la saga, me deleito
conociendo aspectos de su producción en días de la trilogía original y como un
hombre como Lucas no detuvo su inspiración para dejarnos ese legado tan rico
que hasta el sol de hoy sigue expandiéndose por todos lados.
Star Wars me hace bien si de sentirme un
personaje de la saga se trata. Con ella puedo viajar por todos esos planetas.
Ser un tripulante más del Halcón Milenario. Tener mi propio sable de luz y
defenderme de los del lado oscuro. Sentirme un Stormtroopers con mi
elelegante coraza blanca.
 |
Parte de los actores de la primera cinta |
Siempre mientra viva estaré atento a todo de lo que de la saga se
refiere. Espero con ansias minuto a minuto noticias nuevas. A que me digan que
se avecina otro nuevo episodio. Que los defensores de la galaxia pudieran estar
de vueltas con una nueva aventura espacial contra los enemigos Sith. Que el
sonido de sables de luces azules y rojos chocándose entre sí, vuelven para
hacernos volar sin alas.