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USB 3.0 de marca Kingston que utilizo para los trabajos en El Cubo Oriental |
Después de sentarme en cualquier parte para visualizar (o pre-engendrar) y hacerme un boceto de lo que quiero, extraigo de mis bolsillos un lápiz y de mis portafolios a la cubana desde una libreta hasta así sea un rollo de papel higiénico de esos que guardo arriba por si acaso. He aprendido con los golpes el no dejar ir las ideas cuando llegan. También prefiero que éstas me lleguen sin nadie al lado que me las puedan espantar. Ya escribiendo pierdo la noción del tiempo. A veces es imposible, al no tener la concentración debida y hasta no leer hasta más de cincuenta veces lo ya escrito buscando el hilo del texto, que no se me vayan las horas en grandes cantidades. Teniendo el material y conseguidas las fotografías pertinentes para que te ayuden a ilustrar lo que deseas, el urgente paso es peregrinar en ocasiones por casi todo el bendito municipio construyendo la hazaña de que a través de tratos, mendingar (sin ofenderme ni ofender a nadie) y otras series de cuestiones, poder conseguir horas nalgas frente a la moderna versión Windows 7even preferiblemente. No importa el espécimen ni el dueño de ésta. Basta que el OFFICE esté instalado y a teclear se ha dicho. De vez en mes ocurre que no lo termines completo de procesar. Puede ser que estés en el lugar y momento equivocado y a otros con derecho les haga falta sentarse en la máquina urgentemente. ¿Solución?: espera a ver qué pasa o ven mañana para ver si te damos el chance. Un amigo escritor de Contramaestre mira que me dijo que no vendiera el cacharrito que yo tenía, al que, por no tenerle fe de que podía hacerle algunos arreglos, vendí para sacarles algunos CUC y aprovecharlos en ropa.
Al fin pongo el último punto y le doy Ctrl-G pasando el documento hacia la USB. USB que es mi único consuelo, mi amiga y dispositivo en el que almaceno mis trabajos. Si me arde el cerebro no toco más el texto hasta que me sienta mejor. Después, voy revisándolo antes de dejarlo listo. (Menos mal que yo mismo soy mi propio editor y no tengo que estar presionado como los grandes escritores cuando están en cero a punto de ser despedidos si no entregan la obra a tiempo).
Agradezco
hondamente el poseer una cuenta nauta que, gracias a Dios, cada día la tarifa
se va haciendo más asequible al cubano del siglo XXI. Cuenta nauta que es mi
puente y bienvenido sea el tener al menos 25.00 pesos cuando ya voy a ´´colgar´´
o a ´´publicar´´. Si soy dueño de una hora o dos, elijo sacrificar no más de
quince minutos. La práctica me ha demostrado que no puedo despilfarrar en la
cuestión ni tiempo ni dinero. Es de gran ayuda la rapidez de la conexión. Por
tal motivo no es recomendable conectarse en lugares lentos. Hay que seguir
detalladamente los procederes que te den efectivos resultados. Estar nervioso
puede ser comenzar todo desde el principio. Tampoco esto es recomendable. Luego
publicar y acto seguido abrir página para ver cómo quedó. Rápidamente si todo
está bien dar Ctrl-S para descargarlo hacia la USB. Expulsarla. Cerrar sesión.
Llamar a algún pinche amigo periodista que te revise el trabajo, te inste a
mejorar lo que haces y a la vez felicitarte porque milagrosamente estás
aprendiendo. Después elegir entre buscar a quien se interese por lo que ya
navega por INTERNET o simplemente estar
satisfecho y no llevar a cuestas ese sentimiento inevitable que es el querer
que te reconozcan y así ganarte un poco de fama. Siempre sabiamente elijo la
primera. Me es grato hacerlo de esta forma. Pasados los días y con nuevas qué
atrapar bajo el grafito de mi lápiz como un cazador hambriento, el ciclo narrado
aquí vuelve a empezar…
Me han dicho que estoy loco cuando trato de explicarles a mis compañeros todo esto ya sea en el barrio o en cualquier otro lado. No entienden ni una J de los que les hablo. Unas de las preguntas más reiterativas de parte de ellos es que si gano dinero. Tampoco puedo gastarme las neuronas en explicaciones de que si sí o no. Es cierto que no lo gano, más bien tengo que ponerle. Me acuesto alegre –comento para terminar esta crónica– solamente con la satisfacción como premio. Hay dos cosas en las que pienso antes de dormirme cada día no antes de dar gracias a Dios por las horas donadas de su voluntad sobre esta masa de carne y de órganos que alguna vez morirá. La primera es un anhelo de mi corazón; la segunda es qué le daré de comer a mi Cubo Oriental cuando vuelva a tener hambre.
13 de febrero de 2018
Posdata: Digitalizado en el Centro Universitario
Municipal siete días después gracias a los amigos de buena voluntad que tengo
en el lugar, especialmente a Osvaldo Medina y al informático conocido como
Yuri.
2 comentarios:
Es así. Tu realidad es la de muchos. Soy periodista y no tengo PC personal. La he pedido para trabajar, no para lucrar y el Estado no ha tenido a oportunidad de darme ese placer. Mi realidad es un poco más preocupante que la tuya. Y soy profesional de las letras. No alcanzo para comprarla al precio mayorista. ¿Qué hago?.
Así somos los cubanos dignos. Nos interesa más las cosas que hacemos que lo que remuneramos y no es porque no necesitemos el dinero. Te premio por tu entrega y pienso que poco a poco muchas personas sepan que tú eres un cubano digno de respeto y admiración.
Lisnerio Enamorado Mora
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