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Ejemplo de lectura en el sanitario. Tomado de Internet |
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Leer periódicos en el sanitario mientras defecamos, para luego usarlos, es una costumbre muy común entre
cientos de cubanos, que ante la falta del papel higiénico, es la solución más rápida
que encontramos a tan necesario asunto. Allí, en el cajón del servicio, como
decimos a lo cubano, lejos de ser dicho utensilio en miles de hogares de la Isla, lujoso como en los países del
primer mundo y ser éstos de disímiles formas y tamaños que dejaré a consideración
de la imaginación del lector, nos sentamos al igual que los presidentes, reyes
o primeros ministros, lo mismo que comenzando el día, mediodía o por las noches
antes de irnos a descansar. Pero no nos desviemos de la costumbre de la lectura
que es por donde arranca la temática de la que les quiero comentar. Doy como último
dato que algunos leemos por puro aburrimiento a veces, otras para ver qué
elemento se nos ha quedado y que pueda sernos de alguna que otra importancia
antes de limpiarnos el trasero con cada uno de lo pedazos en los que dividimos
la página.
Recientemente,
haciéndole honor a la última vertiente, me senté a hacer "popó" tranquilamente una mañana
antes de ir a trabajar. En una de las paredes la ensarta de periódicos picados
en cuatro para economizar su utilidad, otra de las peculiaridades con la que
contamos. Mientras pujo un poco para descargar la heces, ya saben, tomo uno de
los pedazos de papel y empiezo a leerme lo que queda de un artículo sobre música
en la sección cultural, sección favorita y como de costumbre la primera que me
leo cuando tengo un ejemplar en mis manos ya sea el semanario Sierra Maestra o
de los de rotativos de circulación nacional. Me adentro más en el texto que
encuentro interesante y me detengo una frase extraordinaria; una cita latina
que el autor utiliza a favor del mensaje que quiere brindar y que encierra
enorme significado quizás para todos aquellos que a lo largo de la historia la
han encontrado e interiorizado: “verba volant scripta manent”, traducida en
nuestro castellano de cada día: “las palabras (o el verbo) vuelan , lo escrito
permanece”.
Las
palabras que se forman dan pues un sentido fugaz de vida en el momento en que
se dicen, quedan en la memoria de aquel que las escuchó y viven en el
pensamiento prisioneras. Lo escrito trasciende el limite de las fronteras en
las que una vez fueron escritas y tienen el poder de atravesar milenios si quieren
impactar en millones de personas a lo largo de la historia, independientemente
del pueblo y la cultura de las que salgan. Las palabras se elevan y se pierden
hacia el infinito del olvido; lo escrito es un muro inexpugnable.
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Tito Flavio Vespasiano, autor de la cita |
Sobre
el origen de esta cita en latín he investigado un poco. Buscando en Internet, Verba
volant, scrīpta mānent es
tá tomada de un discurso
al senado del emperador romano Tito Flavio Vespasiano y según Alberto
Manguel escritor, traductor y editor argentino-canadiense
, y cito el comentario publicado en
Wikipedia, la
Enciclopedia Libre, “la clásica frase -que en
nuestro tiempo ha pasado a significar «lo escrito permanece, las palabras se
las lleva el aire»- antes expresaba precisamente lo contrario; se acuñó en
alabanza de la palabra dicha en voz alta, que tiene alas y puede volar, en
comparación con la silenciosa palabra sobre la página, que está inmóvil,
muerta." Antes
de Manguel,
ya lo había señalado Jorge Luis Borges, en el prólogo a
Retorno a Don Quijote, de Alberto Gerchunoff”.
Fin de la cita.
Ser
bloguero y servirme de lo escrito. Hallar la conexión. Entender lo que
significa para mi haber encontrado esta importante cita en estos tiempos
modernos siento que no es pura casualidad.