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jueves, 28 de enero de 2021

Galería Fotográfica: Otras formas de mi visión martiana

 También tengo mis formas artísticas de ver a Martí y las siguientes instantáneas, tocadas con algunas de las opciones que nos pueden regalar las nuevas tecnologías son el ejemplo perfecto. Disfruté cada una de ellas mientras las iba descubriendo en el móvil. Es mi homenaje hacia el más universal de los cubanos en el aniversario 168 de su natalicio:

 





























 

lunes, 28 de diciembre de 2020

Desde ya disponible texto indispensable para la historiografía martiana de estos y todos los tiempos: un sueño a dos voces hecho realidad

 

El Editor de este blog mostrando la portada digital del libro
   Han existido, (existen, y seguirán existiendo), textos escritos en Cuba que con el transcurrir  de los años se vuelen clásicos de la Literatura Nacional, sin importar nunca ninguna de las vertientes o temáticas en las que se escriban, y hay otros, que desde su propia intención de ver la luz, ya sea a través del formato impreso o el digital muy de moda en estos instantes por cierto, lo son por derecho propio aún incluso en los momentos en que todavía están en las mentes de sus escritores.

   Tal es el caso e incluido certeramente en el segundo grupo mencionado, el libro-ensayo “José Martí, el Apóstol de Remanganaguas” de los historiadores santiagueros Arnoldo Fernández Verdecia y Antonio Isaac Hechavarría, que según en declaraciones personales en vía telefónica a este servidor del primero, cerraron con la materialización del mismo un largo y extenso ciclo de investigaciones empezadas en los primeros años del siglo XXI. 

   Sin tapujos, “José Martí, el apóstol…” despeja un gran por ciento de incógnitas, a la vez que se convierte en revelador y fidedigno, en lo que refiere a la perigrinación del cadáver del más universal de los cubanos después de su muerte en Dos Ríos, haciendo abundante énfasis en su estancia en el enclave contramaestrense hoy de Remanganaguas, perteneciente antes de 1976 a la municipalidad de Palma Soriano, hasta el traslado del cuerpo a la ciudad de Santiago de Cuba donde permanece hasta nuestros días en el Cementerio Patrimonial de Santa Ifigenia. 

   Considero, después de haberlo leído con sumo interés, que el  libro se abre espacio desde ya para que sea tomado en cuenta seriamente, y de esta forma pertenecer a lo más alto de las investigaciones historiográficas en lo que refiere a Martí, catalogado según mi modesta opinión, un verdadero punto de referencia para comprender mejor la historia del Héroe Nacional que muchos pudieran creer terminada con su deceso a manos de las balas españolas el 19 de mayo de 1895.

   El que devore sus páginas, y sienta en ellas la magia que fuera depositada por estos dos autores orientales humildes, estará de acuerdo conmigo de que en sus vidas existirá un exquisito antes y después.

viernes, 31 de julio de 2020

Apuntes sobre un texto martiano


Rostro de Martí, dibujado en la carátula del tomo citado
Posiblemente escrito por Martí en 1868, [CARTA DE MADRUGADA...] fue un poema dedicado a sus hermanas Antonia y Amelia y que hoy podemos encontrar en "Poesía Completa José Martí Edición Crítica", editadas en 1985, 1993 y 2001 respectivamente, y específicamente en la página 10 del segundo tomo. Es un texto de suma sensibilidad para quien lo lee por primera vez y siente en él un mundo lleno de magia. Extraordinario para un joven de quince años por aquel entonces. Fecunda madurez intelectual de quien sería mente maestra y hoy, a más de un siglo de su muerte sigue deslumbrando su legado. En este blog escribo sobre el maravilloso hallazgo y doy fe de ello. Aquí pues, le dejo el poema:

Me han dicho que hay dos ángeles
estremecidos,
que habitan de pasada
un pobre nido.

Me han dicho que a la puerta
del caserío,
asoman los lobeznos
de los caminos.

Me han dicho que los ángeles,
desfallecidos,
tristes de no ver cielo,
lloran impíos.

¡No se corten las alas
los angelillos,
que cuando el cielo luzca
no podrían ya volar del pobre nido!

martes, 19 de mayo de 2020

“Doce décadas y un lustro luego…”


Obra plástica que alude a la muerte de Martí
El 19 de mayo de 1895 constituyó un día cualquiera en la vida de millones de personas que aún tenían la dicha de vivir en aquellos años finales de la decimonovena centuria. Para la mayor isla en el Caribe fue todo lo contrario marcando un antes y un después: la suerte de una “guerra necesaria” contra el enemigo ibérico, quien desesperado aferraba los últimos dedos en sus únicas posesiones que le quedaban en América(1), en medio de un campo de batalla en la oriental geografía de Dos Ríos le hacía perder a uno de sus hijos más ilustres físicamente.

De aquel hombre pronto la misma tierra de la Patria empezaría a degustar la carne inerte que mientras estuvo viva, no dejó de amarla ni un segundo siquiera, y al mismo tiempo, también quedaban encendidos para la eternidad el mito y el símbolo de consagración, el paradigma de anónimas personalidades que verían en 1902 nacer la primera República mancillada en deshonores y agravios y que lucharían en las décadas posteriores bajo su concepto y luz por la verdadera independencia honrando de esta manera, la memoria de tantas ofrendas de sangre derramada para concebirla.

Como un poderoso mago que no quiere que la muerte lo cubra con su manto, Martí desde su juventud usando su talento y humanismo, empezó a crearse morada indestructible  para el alma en su pensamiento escrito. A lo largo de su fecundo paso de cuarenta y dos años por el planeta, quizás nunca supo que quedaría preservado en cada palabra dibujada en tinta y papel, para que usuarios de sus enseñanzas en un  futuro tan distante como este tuviéramos un excelente y original guía intelectual.

Aquellos disparos de fuego amigo o enemigo, una de las incógnitas sin responder de las que rodean la existencia del Apóstol y que han abrazado cientos de historiadores a lo largo de un inmenso saco pesado de años, nos dejaron con la constancia de que quedaron truncadas cientos de otras obras que pudieron salir de la pluma del Maestro, pero lo inmortalizaron: de eso no hay la menor duda.

Doce décadas y un lustro luego, el hombre de la Edad de Oro, como fue conocido por nosotros cuando fuimos niños en las escuelas donde lo vimos por primera vez en un busto, desanda por toda Cuba en cada cubano. “Todos tenemos un Martí dentro”: dijo alguien y no recuerdo quien. El mío es muy grande y no puedo vivir yo sin leerlo todo el tiempo. Sin calmarme el espíritu con su poesía y despejarme con su legado literario cada nueva jornada de mis andanzas.

(1): …aferraba los últimos dedos en sus únicas posesiones que le quedaban en América… En los años finales del siglo XIX, la luchas por la independencias en el Nuevo Mundo habían hecho perder al trono español las mayorías de sus colonias. Sólo para los años noventa quedaban bajo su gobierno déspota las islas caribeñas de Cuba y Puerto Rico. (Nota del Editor)     

jueves, 19 de marzo de 2020

Leo a Martí en tiempos del COVID-19



Obra referente a Martí tomada de Internet
No me hace falta que sea 28 de enero ni 19  de mayo para escribir sobre Martí; sólo que sea una tarde noche en la que después de un día completo de agotador ajetreo y mientras mi mujer se entretiene observando en un tablet sus novelitas de amor, me tome un respiro acurrucándome en un cómodo balance con un ejemplar de La Edad de Oro a la mano, y redescubra lecturas que repasé cientos de veces cuando niño pero que toman otra dimensión al consumirlas ahora de adulto.

Por el mundo anda un nuevo enemigo biológico que se agiganta en cada momento: lo dicen las noticias en la tele y por doquier. Yo me voy en la invaluable escritura del Maestro a los tiempos del “El padre Las Casas”, aquel genio indignado contra los maltratos a que eran sometidos los habitantes originarios de América y no sé en realidad si soy el que encuentra perfectas el enlace de palabras que Apóstol utiliza, para describir en un único artículo tantas horas de historia, o es ilusión de una mente que se está friendo por el consumo de tantos libros. Cualquiera que fuese la vertiente real amo toda la poesía que es esta revista y desde este futuro lleno de digitalizadas cosas, agradezco a Gonzalo de Quesada, ese que pocos recuerdan, el haber guardado celosamente toda la obra escrita que hoy disfrutamos de Martí.

Leerlo es como encontrar para la mente un bálsamo que nos va curando el alma y nos inyecta en la sangre ideas positivas, para seguir eternamente aferrados a la esperanza ante la oscuridad de estos tiempos y no convertirnos por las circunstancias en parte de ella. No pudo saber ese gran hombre el legado que dejara a millones de personas que hemos llegado después de su partida. Su espíritu vive en la estructura de cada letra de su pensamiento escrito. ¿Existe mejor padre intelectual para los cubanos y lo habrá algún día? Que venga alguien con sus argumentos para ver si me convence…

No pasan tantas horas en la que anónimos comentaristas anuncian de vez en vez otro nuevo lote de individuos infectados; difícilmente pasa una jornada en la que aunque cansado hasta los huesos, no escuche palabras de esa voz que traspasa más de doce décadas y media y penetran en mi sien como taladro que se hace camino para calar hasta donde parece imposible a veces.      

sábado, 2 de marzo de 2019

Curiosidad IX

Niños de Guamá que disfrutan un sábado cualquiera de una actividad en las que esparcen sus cantos en una tierra que es libre y que destilando cultura, bienestar para ellos, les protege mientras crecen. Son niños hijos de gente humilde, aquellos que trabajan día a día en la Patria de Martí y de Fidel por un futuro  mejor...........






lunes, 28 de enero de 2019

Martí 166



El Héroe Nacional de Cuba
    Las obras de José Marti dejan entrever mas de un siglo luego de su desaparición física, la grandeza e inteligencia que encerraba su pensamiento. Nacido hoy hace 166 años el apóstol pudo dedicarse a cualquier actividad que le diese por ejemplo, una jugosa fortuna que, de ser el caso, le hubiese dado comodidad suficiente para vivir los años de su vida. Marti sin embargo supo desde adolescente encaminar su destino con la intencionalidad de encender al máximo sus esfuerzos para hacer el intento de sacar de una vez y por todas al colonialismo español de la única posesión que le quedaba al país ibérico en América además de la pequeña isla de Puerto Rico. 

    Los años que le hicieron peregrinar por diferentes estados ya libres del continente hicieron madurar su espíritu a la vez que recaudaba fondos para su empresa. Durante estos la fecunda pluma de Martí nunca detuvo su paso dibujando sus ideas e incrementado el amor y labor a favor de la Cuba oprimida. Al héroe nacional lo conocí desde muy pequeño pues una de las primeras cosas que llamase mi atención cuando asistí a la escuela por primera vez fue saber la identidad de aquel busto blanco al lado de la bandera. 

    Luego seguirían, después de aprender a escribir y leer el descubrimiento más trascendente para un escolar cubano que fue nada más y nada menos encontrar en la biblioteca un libro llamado La Edad De Oro. Allí conocí a Meñique, Pilar y a otros tantos personajes del imaginario martiano que, unido a las fantasías creadas por Martí fueron esculpiendo mi educación con aquellos elementos que me hicieron de una forma  u otra empezar a formar la humanística en mí . Ahora comprendo que, a pesar del tiempo y la distancia, y a través de la guía de mis maestros y maestras era Pepe quien me enseñaba. 

    Con el paso de diferentes etapas ha hecho efecto en mí una especie de metamorfosis sobre el estudio del más universal de los cubanos. Hoy sé que Martí es irrefutable fuente cuando se trata de buscar en las horas actuales el camino que nos conducirá ciegamente hacia el futuro llevando la libertad a cuestas de la mano de la dignidad. Es entonces inconcebible que se hable de Cuba sin Martí como no se puede hablar de la vida en la tierra sin la luz del sol. Por las leyes de la existencia aunque el héroe no hubiese caído en combate cuarenta y dos años después de su llegada a este mundo el 19 de mayo de 1895, hoy tampoco ya estaría, pero se ha de saber que los hombres buenos al desaparecer se van a vivir a sus obras, que si quisieras preguntarles algo, buen método es leerlos hasta el cansancio, hasta entender lo que quieres saber. Así es como he conversado con Martí y él con sonrisa de de padre  ha sido la estrella que me ha iluminado muchas veces.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Sobre subida al Pico Turquino



Son incontables el número de jóvenes que suben cada año al Pico Turquino, lo mismo que por la parte guamense (Santiago de Cuba) o por las serranías de Granma. Es para cada uno de ellos verdadera e irrepetible experiencia el esforzarse para estar aunque sea por algunas horas, en la cumbre más alta de la isla antillana. Ángel Luis Moreno Martínez, joven guamense de quien pusiera hace lagunas semanas una fotografía con bandera sobre la espalda al frente de busto que en 1953 fuese puesto en la cima del Pico de José Martí, accedió gustosamente a dedicarme algunos minutos de su tiempo para dialogar con ECO. Yo no más quería que me contase la historia de aquella fotografía y dialogando ambos salió el siguiente trabajo:

´´-Cuéntame lo que recuerdes.

-Esto fue en un contacto que tuvieron algunos estudiantes de la CUJAE que querían venir para subir al Pico. Ellos llegaron un día antes de lo  planificado. Les dimos un recorrido por Chivirico y los traemos aquí a la juventud y se entrevistaron con el secretario. Compraron algunos víveres que les hacía falta.

-¿Tienes fotografías de ellos?

-No, desgraciadamente no tengo fotos de ellos.

-¿Cómo fue el recorrido hacia el pico?

-Desgraciadamente no tuvimos a nuestra disposición transporte. Salimos pues para la terminal para ver en qué nos íbamos. Nada de esto les quitó el deseo de subir. Estuvimos esperando hasta que apareció una guagua y una vez allá abajo nos hospedamos en Flora y Fauna. Yo fui atendiéndolos por las Brigadas de Trabajo Juvenil del cual soy el presidente. También fue con nosotros la compañera que nos atiende del gobierno. Al otro día, en eso de las cinco de la mañana empezamos a subir la loma rumbo al Pico junto a un nuevo grupo que venía de la zona de Manzanillo. Empezamos a subir y en el camino tuvo que retornar una muchachita porque estaba con falta de aire. Seguimos subiendo hasta llegar al primer descanso. Allí merendamos para luego seguir adelante. En el segundo descanso los muchachotes que venían de la CUJAE  abandonaron porque no tenían esa resistencia para lograr llegar. Yo me llevé el teléfono de una de las muchachas. Ya cuando llegamos al Pico, fuimos los primeros, Leo y yo. Leo es el presidente de la Federación Estudiantes de la Enseñanza Media del municipio. Nos tiramos fotos en el busto de Martí. En eso llegaron otros que venían subiendo por la parte de Granma. Ahí venía un presidente juvenil martiano, otros de Las Tunas, de Matanzas. Cuando ellos nos vieron sostuvimos un intercambio sobre el trabajo que realizan ellos y sobre el de nosotros. Ahí fue donde surgió la idea de hacernos las fotografías de capturar ese momento.´´

El Presidente de la Federación Estudiantil de Enseñanza Media junto a otro joven frente al busto de Frank País, Pico Cuba

El presidente de la Federación Estudiantil frente al busto de Martí en una mañana envuelta en neblina

Ángel Luís Moreno Martinez con unos de los jovenes visitantes al Pico

Ambos enarbolando la enseña nacional frente a Martí

Fotografía de Ángel Luís que publicara semanas atrás

Desde el Pico señalando al Mar Caribe

Cómo se mezclan las nubes y el pico en las alturas

A un lado del Pico Turquino

Curiosidad V




Vuelvo a este blog con una imagen de José Martí, el nuestro, el que tenemos en el parque de la cabecera municipal aquí en Guamá. Esta vez de frente está el Héroe y mostrando el pedestal de mármol en el que se encuentra. Debajo, una instantánea que muestra otra área del parque en el que se pude ver una glorieta.



sábado, 1 de diciembre de 2018

Sobre Martí...



Aprendí por primera vez a leer a Martí en La Edad de Oro. Eran mis primeros meses en estos mundos de la lectura allá por el lejano mil novecientos noventa y siete. La maestra Juana, si mal no recuerdo, no sabía hacia qué universo me había catapultado. Lo cierto es que, impresionado por aquella magia de saber traducir en sonidos los dibujitos y grafemas de un libro, empezaba a hacerme el hábito de incluso de irme a mataperrear bien poco y quedarme, mientras abuela hacía el almuerzo en su fogón de leña, sentado en un taburete hojeando libros y más libros. Me es imposible acordarme exactamente como fue mi encuentro con el famoso libro que originalmente sabemos, era una revista ideada por el apóstol del cual saliesen no más que cuatro números. Sí recuerdo que era una de esas ediciones a colores magníficas de principios de los noventa. Así, descubriendo el mundo con apenas seis años de edad, me fui a curiosear con Meñique, estuve presente cuando tuvo que ir en busca del gigante, cuando la princesa, indignada de aquel petulante enano le hizo unas cuantas adivinanzas, cuando los ciegos del Indostán me enseñaron que somos uno solo en el universo y a la vez tan diferentes cada uno. Aprendí a leer a Martí y no me imagino de ninguna forma posible, cómo un hombre del siglo XIX, sin tecnologías digitales ni los santos guanajos, pudo a filo de pluma y tinta ser universal, grande… cómo pudo aquel cubano ser guía para estos tiempos que corren y que a pesar de que hace más de ciento veinte años sus huesos son sagrados para la Patria, todavía escuchemos sus palabras como un padre que quiere al hijo, lo educa y reprende cuando es necesario.   
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