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El Editor de este blog mostrando la portada digital del libro
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Han existido, (existen, y seguirán existiendo), textos escritos en Cuba
que con el transcurrir de los años se
vuelen clásicos de la Literatura Nacional,
sin importar nunca ninguna de las vertientes o temáticas en las que se escriban,
y hay otros, que desde su propia intención de ver la luz, ya sea a través del
formato impreso o el digital muy de moda en estos instantes por cierto, lo son
por derecho propio aún incluso en los momentos en que todavía están en las
mentes de sus escritores.
Tal es el caso e incluido certeramente en el segundo grupo mencionado, el
libro-ensayo “José Martí, el Apóstol de Remanganaguas” de los historiadores
santiagueros Arnoldo Fernández Verdecia y Antonio Isaac Hechavarría, que según
en declaraciones personales en vía telefónica a este servidor del primero,
cerraron con la materialización del mismo un largo y extenso ciclo de
investigaciones empezadas en los primeros años del siglo XXI.
Sin tapujos, “José Martí, el apóstol…” despeja un gran por ciento de
incógnitas, a la vez que se convierte en revelador y fidedigno, en lo que refiere
a la perigrinación del cadáver del más universal de los cubanos después de su
muerte en Dos Ríos, haciendo abundante énfasis en su estancia en el enclave
contramaestrense hoy de Remanganaguas, perteneciente antes de 1976 a la municipalidad de
Palma Soriano, hasta el traslado del cuerpo a la ciudad de Santiago de Cuba
donde permanece hasta nuestros días en el Cementerio Patrimonial de Santa
Ifigenia.
Considero, después de haberlo leído con sumo interés, que el libro se abre espacio desde ya para que sea
tomado en cuenta seriamente, y de esta forma pertenecer a lo más alto de las
investigaciones historiográficas en lo que refiere a Martí, catalogado según mi
modesta opinión, un verdadero punto de referencia para comprender mejor la
historia del Héroe Nacional que muchos pudieran creer terminada con su deceso a
manos de las balas españolas el 19 de mayo de 1895.
El que devore sus páginas, y sienta en ellas la magia que fuera
depositada por estos dos autores orientales humildes, estará de acuerdo conmigo
de que en sus vidas existirá un exquisito antes y después.