viernes, 10 de agosto de 2018

Personajes Guamenses: Eliecer Joubert Roblejo: el deporte y la radio en un mismo corazón.




El entrevistado. 28 de mayo de 2017 en Uvero. Aniversario 60 del combate

-Todo en la vida tiene un origen. ¿Cuál es el de que te interesaras en realizar largas caminatas y cuándo hiciste la primera?

-Mi historia, en esto de las caminatas, comenzó luego de retirarme del deporte activo entre 1993 o 1994. Yo fui atleta, corredor de cinco mil y diez mil metros planos respectivamente y tuve la oportunidad de representar a Cuba en diferentes países del mundo. Ya en 1995 inicié mi primera caminata desde el Pico Turquino hasta el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba en ocasión de un aniversario más de los Comités de Defensa de la Revolución. Nunca me ha  gustado quedarme sentado en un rincón sin hacer nada. Ya no estaba en el deporte oficialmente y quería darle otro sentido a mi vida. Ese fue resumidamente el origen de que empezara las caminatas.

-¿Tardaste mucho en realizar otras después de aquella? ¿Cuáles recuerdas en estos momentos que han sido relevantes?

Quedé emocionado de los resultados de la primera. Fue realmente una hazaña. Claro que seguí y no tardé en seguir haciéndolas. Luego vino un período que incluyen dos que hice desde Santiago hasta Las Coloradas, en Niquero, Granma, en saludo a los aniversarios del Granma 39 y 40 respectivamente. La primera cumplió su itinerario por la carretera central, es decir Santiago de Cuba, Palma Soriano, Contramaestre, Bayamo, Manzanillo, Niquero Las Coloradas y la segunda, Chivirico, La alcarraza, Guisa, otra vez Bayamo y Manzanillo, hasta llegar a Las Coloradas. Luego le siguieron una serie de caminatas importantes hasta completar un número de 22. Otra relevante fue aquella cuando el aniversario 40 de Radio Rebelde donde tuve la oportunidad de caminar las cinco provincias orientales, es decir, por las corresponsalías que tuvo la emisora durante la guerra. Alrededor de 600 kilómetros y la finalicé en Palma Soriano. Ésta  tuve la oportunidad de hacerla en compañía de un combatiente del Ejército Rebelde, de apellido Arroyo: una persona pasada los cincuenta años. Yo tenía alrededor de unos 43. Este combatiente reside en la zona de Cañizo, en las cercanías de Caletón Blanco. Su nombre completo es Orlando Arroyo. Luego realicé una hasta la provincia de Las Tunas a través de las montañas con un destacado deportista de futbol, que hoy reside en Martinica, Armelio Luis Garcia, que estuvo 15 años en el equipo nacional y que viajó por distintos países como representante del Fútbol Cubano. Otra que movió mi espíritu de verdadera emoción fue la que realicé en ocasión del 70 cumpleaños de nuestro invicto líder Fidel Castro, desde el pico Turquino hasta Birán, Cueto, provincia de Holguín. También hice otra cuando la ciudad primada de nuestra isla, Baracoa, cumplió sus quinientos años. Tuve en esta intensa alegría. La realicé hace cinco años desde este poblado de Chivirico y estuve diez días caminando. Es decir: Chivirico-Caletón, Caletón-Santiago, Santiago-La Maya, La Maya-Guantánamo, Guantánamo-Yateritas, Yateritas-San Antonio del Sur, San Antonio del Sur-La farola, La farola-Baracoa, llegando un día antes de la celebración. Tuve el apoyo total del Primer Secretario de la provincia guantanamera y del gobierno, apoyo especial del INDER tanto como de Guamá como de Guantánamo y la caminata más reciente fue en ocasión de cumplirse seis meses de la desaparición física de Fidel. Salí del monolito que guarda sus cenizas el 25 de mayo y la extendí hasta el Uvero concluyendo el día 28 (en la imagen de portada de este trabajo), cuando se cumplieron los sesenta años del combate que a decir del Che, marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde. Aproveché la ocasión igualmente para saludar el aniversario 22 de la emisora Radio Coral.

-Hasta el momento me has contado sobre la arista que es en tu vida y obra las admirables caminatas que te has propuesto y realizado, pero, aprovechando el marco de esta ocasión y en parte también, motivo poderoso el de realizarte esta entrevista por el mero hecho de que te he escuchado siempre a través de la radio haciendo tus comentarios deportivos desde mi niñez, quisiera que conversáramos un poco sobre el tema ¿Cuándo comienzas como tal en la radio? ¿Cuándo son tus inicios en esta dirección?

-Comencé mi vida radial el 4 de abril de 1995. Por aquel entonces las transmisiones de radio en este montañoso municipio de la sierra comenzaban a dar sus primeros pasos. Imagínate. Fue la novedad de la época el que la cabecera municipal contara al fin con su emisora local.

- Entonces, ¿eres prácticamente unos de los fundadores?

-Prácticamente no: ´´yo fui uno de los fundadores´´. De aquellos quedamos en la actualidad Benigno Rodríguez Torres y yo. Aquel 4 de abril de 1995 entré como sereno de la emisora y ya en mayo de ese mismo año estaba como corresponsal deportivo. Llevo ya en esa tarea el mismo tiempo que lleva activa la emisora. Comencé mis primeros comentarios sin pasar ningún curso de locución profesional. No tuve la oportunidad de pasar la Universidad. Simplemente la práctica me formó.

-Quiere decir entonces  que la escuela, si de alguna manera hubo una, fue la misma radio. Que lo que te enseñó fue estar frente a los micrófonos aquí en la planta.

-Exacto. Sentarme frente al micrófono sin miedo alguno: con problemas de edición, muchos baches al principio. Comencé, comencé, comencé y ya llevo más de veinte años. De ahí en lo adelante me dediqué a tributar para CMKC,  específicamente para el espacio ´´El mundo de los deportes´´, para la revista ´´Spring´´, para diferentes emisoras de la provincia por ejemplo para Songo-La Maya, Palma Soriano, para Radio Rebelde en Haciendo Radio y Deportivamente. Son para mi pequeñas cosas pero si lo miras desde otro punto de vista son grandes porque sé que por ahí hay gente que ve esto como irrealizable. Yo paso a paso lo he logrado.

-De ese público que localmente te escucha o de ese que te ha notado a través del éter desde otra localidades de la provincia o desde tus espacios en la Radio Rebelde, de aquellos que te han reconocido. ¿Alguna anécdota que nos puedas contar?

-Siempre hay cosas bellas. Nosotros trabajamos para el pueblo y hay cientos de personas que saben reconocer lo que uno hace y uno lo hace con mucho amor, con mucha entrega y dedicación. En una ocasión me encontraba en Palma Soriano. Había fallecido el padre de un pelotero. Una persona de las presentes escuchó mi voz y no pudo aguantarse el comentario:
  -Ese es Eliecer Joubert, al que yo escucho por CMKC. Venga hermano – y me dio la mano con una sonrisa amplia a pesar del momento y el lugar.
Otra ocasión, en Mella, yo estaba cubriendo la actuación de Guamá en una Serie Provincial, con el equipo local y un señor escuchó mi voz.
  -Yo todos los días lo escucho –me comentó inesperadamente y me invitó a su casa donde  me brindó gran hospitalidad.
A veces en la playa o en cualquier lugar, viene una persona que no es de aquí, escucha mi voz y me pregunta curioso si soy o no soy Eliecer Joubert. Ese es el confort que uno tiene; más nada. Trabajar para el pueblo y que el pueblo sienta ese cariño y respeto hacia mi persona.

-¿Es para Eliecer Joubert, la buena suerte de haberse topado con la radio y los comentarios deportivos una simple casualidad?

-Quizás un poco, pero de alguna forma también es un sueño hecho realidad. Cuando yo era adolescente, de unos trece o catorce años, yo narraba pelota en los anónimos juegos que formábamos en el barrio. Mi mamá, ya fallecida, siempre me decía sobre la memoria que yo tenía para recordar a los peloteros de aquella época. Aquí no había televisión. Solo se escuchaba Radio Rebelde y CMKC muy poco. Por Radio Rebelde quien narraba era Bobby Salamanca. Admiraba mucho a esta figura y a otros locutores ya desaparecidos. Sentía la devoción, el sueño despierto de que algún día pudiera hacerlo yo pero llegar al medio radial, lo veía super difícil.

-Retornando a una de las cosas que me dijiste hace unos momentos. La radio fue tu escuela y la práctica los micrófonos ¿Cómo te sentiste la primera vez frente a uno?

-Inolvidable. Para un locutor y todo aquel que sienta amor por lo que se hace en la radio es imposible olvidar la primera vez en una cabina. Me sentí algo nervioso pero aquí estoy. En la actualidad el 90 por ciento de la locución que yo hago es en vivo. Aunque sea cinco minutos. Siempre hay algo nuevo en la radio. Tú sientes todo el tiempo esa presión porque sabes que hay un sin número de personas que te escuchan afuera. Te das cuenta y siempre hay su presión. Todos los días no nos sentimos como la jornada anterior: uno con dolor de cabeza, otro con la memoria atrofiada, la garganta afectada…sin embargo tenemos así en muchos momentos que enfrentarnos a la locución.

-¿Qué tú le aconsejarías a aquellos jóvenes que quisieran acercarse a la radio y no lo hacen por determinadas cuestiones como no sentirse al 100 por ciento aptos para el medio?

-Sin miedo. Que no lo tengan. La juventud está llena de vigor, de fuerza, de inteligencia. Esa debe ser la juventud. Que acerquen a las personas que hacemos locución, a los compañeros que tiene experiencia en la radio. Así es como se aprende. La radio es inventiva, va en evolución. Tanto para ella misma como para las personas que trabajamos en el medio y para las que trabajamos. Al principio había personas que no entendían la radio cuando la escucharon por primera vez. Ya hoy en día los oyentes saben identificar a los locutores, a los periodistas, los temas de los que se hablan. Se ha ganado en experiencia desde todos los puntos. En definitiva, le digo a los jóvenes que echen para alante sin miedo alguno. Acercarse a la radio es el camino si tienen atracción hacia el medio.

-¿Cuándo es que nace Eliecer Joubert Roblejo?

-4 de agosto de 1962. Cincuenta y cuatro años.

-¿Y has vivido siempre aquí?

-Todo el tiempo.

-¿Dónde naciste?

-En El Codillo, cerca de La Alcarraza. De familia guajira, campesina y guamense al 100%.

-¿Cuál ha sido la satisfacción más grande que has tenido trabajando en esta emisora?

-Trabajar desde ella y para ella. Cada aniversario que ha pasado desde 1995 aquí he estado yo. 22 años. Ese es el orgullo más grande. Por aquí han pasado un sin numero de trabajadores. Me alegra sentirme como una palma real fuerte a la que el viento huracanado del tiempo no ha podido derribar. 

-De forma inseparable la radio y la cultura van de las manos. ¿Te atreverías darme tu opinión de cómo ves el tema de la cultura en el municipio. ¿Existe la cultura o crees que necesita renacer?

-En todo proceso humano hay cultura. Nuestro municipio, guajiro y marginado por aquellos quienes creen que si no hay asfalto, muchos carros y edificios recontraaltos no hay civilización, si tiene una rica y hermosa cultura, pero en nuestro caso, necesita levantar un poco. ´´Necesita levantar la cultura´´. La cultura tiene que insertarse más en las montañas. Las personas del campo, los campesinos necesitan también de la cultura.



lunes, 16 de julio de 2018

Lisnerio Enamorado Mora: Décimas para mi Tierra

Lisnerio, el decimista


En el municipio guamense también abundan los poetas y decimístas como se pueden encontrar las frutas en los campos que lo conforman. Un ejemplo de ellos es Lisnerio Enamorado Mora (en la imagen), Master en Ciencias y Profesor  Auxiliar del Centro Universitario Municipal que radica en nuestro territorio.

Autor de una gran obra literaria que defiende a capa y espada sus décimas muestran por sí solas el amor que en su corazón lleva por la tierra donde vive desde muy joven.  Compartimos una de sus composiciones dedicada a Guamá donde podemos encontrar el ingenio y delicadeza de un guajiro que ha crecido junto a esta Revolución:
 



Décimas para Guamá

Guamá, tierra de epopeyas
Nacida junto al Caribe,
Hoy tu belleza se exhibe
Desafiando a las estrellas.
Eres como las doncellas
De belleza sin igual.
Tu ternura matinal
Se engalana con las flores
Al esparcir sus olores
Por  tu extenso litoral.          

Luces tu esbelto Turquino,
Tus engalanados ríos,
Tus pendientes lomeríos,
Tu lenguaje campesino.
Quien hoy toma otro camino
Piensa en ti cuando se aleja
Por el clamor de la abeja
Que en su perfecto  panal
Entrega ese manantial
De dulzura que nos deja.

Tus montañas fueron cuna
De un ejército insurrecto,
El cual llevó su proyecto
De libertad oportuna.
No quedó, tan solo una
Piedra que no se moviera
Para pegarle a la fiera
Vividora del sudor
De un pueblo trabajador
Que no hubo quien lo venciera

Hoy se extiende tu verdor
Por empinadas colinas
De  tus fuentes alcalinas
Brota un manantial de amor
En la palma, el Ruiseñor
Entona su alegre trino,
Alegrando así el camino
De serpenteante alborada,
Mientras de ti, dulce amada,
Se despide el peregrino.
                                                                                                     

                                                             25 de abril de 2017.
                              

viernes, 8 de junio de 2018

Personajes Guamenses: Melba, la madrigalista de Guamá



Melba Rosa Justiz Hechavarría, la madrigalista
 La anciana de esta fotografía que pueden apreciar a su izquierda se llama Melba Rosa Justiz Hechavaría. Su edad 75 años. Estudió en la Universidad de Oriente Ciencias Culturales aunque nunca los terminó en los primeros tiempos de la Revolución. Nació en Palma Soriano el 27 de agosto de 1943. Después, los avatares de la vida la llevarían de su ciudad natal hasta el costero barrio guamense de Cañizo haciendo primero una travesía por San Luis y luego Santiago de Cuba y aquí, como ella misma dijera, echar raíces. ´´Sabemos dónde nacemos, no dónde estiramos la pata´´ concluyó.

La conozco desde niño. Llena de amor y sabiduría es confortante dialogar siempre con ella. Se pierden en la memoria entonces ya tantas conversaciones pero nunca las ganas de volver a su casa una y otra vez. Entre tantas cosas así he sabido de su devoción por el canto. También para mi sorpresa, hace poco he sabido que integrante fue del Coro Madrigalista de Santiago de Cuba, mencionado antes con gran intencionalidad como introducción de estas páginas. Me propuse pues luego intentar hacerle una entrevista, hacerla hablar sobre sus tiempos en dicha agrupación coral corriendo el alto riesgo de no lograr nada. Melba se rehúye a conversar de su pasado diciendo a veces que su vida no tiene ninguna cosa digna de recordar. Gracias a Dios tuve algo de suerte y estos son mis resultados:

***

-Imagino que la oportunidad le vino como anillo al dedo, ¿Cómo llega al Coro Madrigalista (CM) de Santiago de Cuba y en qué año?

-Entro en 1968. Al retirarse una de las muchachas que quería iniciar la carrera de solista. Fui contactada por uno de los tenores de aquel entonces de apellido Cajigal. Tropecé así con la música madrigalista por los designios de Dios. (Risas) Así fue que la conocí desde otro maravilloso punto de vista. Solo la escuchaba por la radio. Mi papá, una persona a la antigua, no estaba de acuerdo. Para él las mujeres eran de su casa. Era mal visto que trabajasen fuera. Mucho menos en el arte y la música. Fue buen músico.  Aunque no sabía nada de academia la guitarra hablaba en sus manos, incluso las de juguete. (Otra vez risas)  Hice una sola prueba y enseguida estuve dentro. No podía creerlo pero era tan real como la conversación que tenemos ahora.

-Seguro que al principio no le fue fácil adaptarse. ¿Cómo era la vida dentro de éste?

Melba resaltada en el circulo, en una de sus presentaciones con el coro Madrigalista
-Mira, nada de las cosas en la que uno comience de buenas a primeras no les va a encontrar asperezas. Le cogí el paso rápido. Se ensayaba y se estudiaba todos los días por las mañanas.   Nos presentábamos en todos los espacios; santiagueros y también fuera de la ciudad. Teníamos descanso cuando regresábamos de viaje y a veces se nos presentaban actividades repentinas. En el tiempo que tuve personalidades como la talla de Frank Fernández y Guido López Gavilán, que dirigió el coro cuando la grabación del disco Esteban Salas. Cada integrante del Coro Madrigalista tenía que superarse día a día; actualmente las nuevas generaciones tienen mucho que estudiar para entender claramente qué significa pertenecer al mismo. Nosotros estudiábamos todo los que nos aportara y nos enriqueciera el pensamiento. Un madrigalista sin horas dedicadas a la cultivación, no tenía cabida, era sencillamente otra cosa.

-Pertenecer a una agrupación de canto coral que se presentaba muy seguido y durante tantos años son innumerables y hasta a veces olvidados los momentos pero, ¿Cuál es la presentación que más recuerda y de quiénes eran los trabajos en los repertorios del coro?

-Nos presentamos una vez con un texto de José Martí: La Sombrilla Alameda. Recuerdo que la sala estaba repleta y la ovación del público fue tan enorme que me emocioné toda. Escuchar todos aquellos aplausos me hacían saltar al alma aunque jamás se lo dije a nadie: eres el primero en saberlo.  En el repertorio había piezas de muchos autores que son dignos de notar pero no te complaceré (Risas), solo haré mención de quien creo se merece una ganada mención. Ese es Esteban Salas cuyas aclamadas obras por el público hacían deleitable nuestro trabajo. También obras selectas de la cultura de los siglos XVIII y XIX. 


-Los seres humanos vivimos aprendiendo desde que nacemos y así es durante toda la vida. Cada experiencia nos hace aprender un poquito más, ¿Qué le brindo pertenecer al CM?
Melba en su juventud

-Pertenecer al Coro Madrigalista me brindó una concepción especial de la vida. Si el destino me hubiese preparado otro camino y yo no fuera parte de la historia del coro, no sería lo que soy. El canto es una manifestación inseparable de mis huesos. Ya nada más me queda un chisquete de voz pero tengo fe en que quizás antes de morir vuelva a cantar como en antaño. La voz que tengo ahora no se parece en nada a la de mi juventud. Hace poco quise cantar en la Iglesia y lo que me salió fue una voz de gato. (Risas)
  
-De los que estoy seguro que aún todavía conserva a pesar de los años porque sé que posees una buena memoria empero de tantas cosas ¿Algún otro recuerdo en especial?

-Recuerdo con gran interés el Festival De Coros de Matanzas´75. (El coro ha participado en todos los festivales). Los primeros años de la Revolución el Madrigalista radicó en la casa de Vilma Espín. Estuvo ella más de veinte años en este coro. También recuerdo con gran cariño al primero de sus directores, a Miguel García y a la esposa de este. Otras del coro que se comportaron atenta conmigo fueron Carmen del Toro ya fallecida, muy querida dentro del coro. García Oliva era una persona recta pero no ingrata No deseaba que yo ni nadie la pasara mal. Siempre estaba atento a las personas que tenían talento. Ayudaba a todos para que encontrasen satisfacción en el arte.  

-El artista se va formando y perfeccionando a medida que avanza en las cuestiones de su trabajo. Más hay elementos que les son al artista innatos, ¿qué cree usted que debe tener alguien para ser artista?

-El artista tiene que tener equilibrio. Cuando estaba en el coro nos enseñaban constantemente esto. El artista tiene que cultivarse y leer mucho. Vivir ejercitando su mente. Uno de los ejercicios que hacíamos en nuestro caso eran el de respiración y el de girar en forma de cono sobre nuestro pies inmóviles para poder resistir el tiempo parado frente al auditorio. La gente se cansa y nosotros no estábamos exentos de cansarnos como es lógico. Dentro de nuestras faenas diarias estaban largos minutos dedicados a esto. Claro, había algunas otras maniobras que el artista tiene que saber para considerarse como tal, pero el equilibrio es como el eje muchas cosas.

-Usted es devota cristiana, católica, y me ha dicho que desde niña la llevaban a la Iglesia ¿Estar en un coro no le fue impedimento?

-Estar en el Madrigalista nunca me impidió seguir asistiendo a la Catedral. Mi sicología se adaptó a que las dos pasiones, la de seguir a Dios en primer término y a la música en el segundo podían mantenerse sin ningún tipo de problemas. Hubo quienes me dijeron que aquello estaba mal pero no me importó. Recuerdo algunos casos a los que la vida se le imponía seguir una sola cosa a la vez. Gracias a Jesús, a mi fe puesta en él que nunca tuve que pasar por eso.

-No se puede a veces hablar de algo sin relacionarlo con la fuente principal del mismo como en nuestra sociedad es el pueblo ¿Cómo usted ha visto la relación del CM con este?

-El coro Madrigalista ha sido siempre respetado por el pueblo. Todos aquellos que pertenecíamos a él estábamos comprometidos primeramente con la sociedad a la que profesábamos claramente por haber salido de ella. No existía ningún madrigalista que no fuera humilde, noble, sencillo. Hay gente que no valora la sencillez, pero la sencillez es una de las categorías humanas más puras.

-Siempre tenemos temor en momentos específicos de la vida, ¿Nunca tuvo alguno en medio de las actuaciones junto al CM?

-No, para nada. En el escenario mostré en cada ocasión serenidad. No era la única frente al público, como es lógico, pero disfrutaba de cada puesta con el corazón alegre y lleno de júbilo. Una de las claves para transitar el arte cuando se es parte de un coro es tener confianza en uno mismo. Los coros aunque sean de aficionados no pueden demostrar nerviosismos. Inevitablemente esto afecta la calidad de sus propuestas y aunque lo intentes ocultar el espectador se da cuenta de eso. No se trata de ser perfecto, nadie lo es.

-A pesar de que a usted no le gusta hablar de su vida privada pasada ¿Alguna anécdota que me pueda contar de su vida?

-Sabes que no, (Seriedad en su rostro) pero te haré una que tiene que ver con el tema del cual estamos conversando: Cuando era aficionada una vez me ocurrió algo que jamás se me olvidará. Me iba a presentar e una actividad y estaba difónica. Una señora me trajo café bien caliente con limón y aquel remedio me hizo efecto a la perfección. Al empezar canté mejor que en toda mi vida. La señora hace años que murió pero hasta que me toque a mí le estaré agradecida. Si no hubiese sido por ella el haber hecho el ridículo no me lo quitaba nadie. Hay gente que te ayudará incondicionalmente. A veces uno siente que no existen pero no es así.

-Según por mis estudios la sociedad en la que usted nació y creció, y mencionado de alguna forma por usted misma, era una sociedad machista y prejuiciosa. Todavía en pleno siglo XXI sobreviven algunas de estas ideas ¿Tiene algún impedimento el ser mujer para buscar los caminos del arte?

-Desde chiquitica, como creo que ya te conté, mi padre, que no sabía nada de academia descubrió en mí a la artista. Te recuerdo que él no quería que yo estuviese en la calle. Pero una artista para que llegara a gozar en aquella época de reconocimiento tenía que romper esquemas. Incluso hay que ponérsele dura al marido. Una vez estábamos en festival. Desde afuera mi esposo me llamaba. Le mandé a decir con una de mis compañeras que no lo podía atender. Ésta y ninguna de las otras me quisieron hacer el favor. Tuve que ponerme fuerte con él. Los hombres de aquel entonces tenían una educación diferente. Es lamentable que todavía persistan los prejuicios contra la mujer.

***
Junto al coro en la casa de Vilma Espín, Santiago de Cuba
El Coro Madrigalista fue su otra familia durante más de dos décadas. No recuerda Melba Rosa, o no quiere recordar, cuando pidió su retiro de tal ilustre organismo artístico. Ya hace unos cuantos años que Oscar, su último esposo descansa en paz. Ella vive aferrada en respirar sus días restantes ayudando a los anónimos pobladores del Cañizo ´´según la voluntad del Divino Creador´´. Me tomaré el atrevimiento en comentar que no son pocas las veces en las que han intentado arrancarla del lugar bajo pretexto de proveerle mejores atenciones. Terca como las mulas (o sacando a relucir el espíritu de su abuelo mambí), en decir siempre que de eso nada sigue allí como un árbol con sus raíces bien profundas.

Sábado tras sábado a eso de las tres de la tarde la misión católica se activa. Los feligreses sentados en modestos bancos de madera escuchan su lección. Curiosos pasan calle arriba y calle abajo los vecinos confiados que ´´la viejita Melba´´ como algunos la llaman, todavía sigue en pie de guerra y es la anfitriona. Desde Santiago de Cuba importantes personalidades de la denominación cristiana vienen de vez en cuando a visitarla. Pero esto es parte de otras historias. Ojalá sea EL CUBO… quien las cuente algún día.



 

lunes, 4 de junio de 2018

Cañizo, el barrio donde vivo.




Mapa de Cuba oriental donde queda el barrio rural de Cañizo
Si a través de un satélite se observara más de cerca el área geográfica suroriental de Cuba correspondiente al municipio donde resido (Guamá), se puede ver que todo el litoral está habitado y en él se asientan diferentes jurisdicciones rurales concentradas principalmente a orillas de la carretera que atraviesa la Sierra Maestra desde Santiago de Cuba en dirección a Pilón, localidad ubicada en la hermana provincia de Granma.
Cañizo es uno de estos barrios (fotografía 1) y sobre el por qué de este nombre  existen dos hipótesis. La primera no las ofrece Clara Duany, maestra y vecina del lugar. Dice ésta que en los tiempos fundacionales unos de los primeros vecinos era un hombre de apellido Cañizares. La segunda afirma en que cerca del puente que tenemos existía una laguna llena de caña cañiza de las que los más chicos sacaban sus güines para armar papalotes y cometas.
Resido aquí permanentemente desde los doce años con excepción de las temporadas en las que retorno al Baire natal para pasar algunos días de vacaciones. Poseemos un riachuelo que tiene como nombre el del pueblo y que divide el núcleo poblacional en dos. Se puede decir entonces de un Cañizo Este en el que se encuentran la bodega, la escuela primaria, la gastronomía y una extensa área residencial , y un Cañizo Oeste donde se enclava el Consultorio Médico de la Familia y otra gran arteria de viviendas. La población de Cañizo es heterogénea atendiendo a su composición que no es más que la mezcla que conforma casi toda la Isla: díganse la fusión de españoles, africanos y otras etnias. El pueblecito pertenece al Consejo Popular de Caletón Blanco, uno de los tantos en los cuales se divide la administración del municipio.
Abundan, como es lógico y característico de su espacio geográfico, los campesinos en las montañas que siembran para poder subsistir tubérculos como la yuca y boniato, legumbres como frijoles y habichuelas, frutas como la fruta bomba y el mango tropical muy diseminado en la región junto al anón y el anoncillo. También el cañicero cría ganado de diferentes especies como el vacuno, ovino y caprino.
La gente residente en Cañizo posee un carácter jovial y alegre. Otra actividad que desarrollan los locales es la fabricación de escobas, cepillos de lavar, trapeadores que un vez elaborados son vendidos preferiblemente en la ciudad de Santiago donde se compran artículos y alimentos de primera necesidad como lo son de aseo personal, arroz, productos cárnicos y otros que ayudan a balancear la dieta de los pobladores .
Una vista del río Cañizo que desciende de las montañas orientales
La naturaleza de Cañizo juega un perfecto contraste al estar enclavado en medio de la Sierra Maestra, conocida en la Isla por su diversificación en cuanto flora y fauna. Se pueden encontrar en las lomas que nos pertenecen el tocororo  ave nacional y muchos ejemplares de mamíferos como la jutía conga. El riachuelo se mantiene en su recta final la mayor parte del año sin agua mientras que unos cuantos kilómetros arriba mantiene su cauce. Por esas vueltas se encuentra la caja de agua que nos abastece y del lado de abajo bien conocidas nombradas pocetas como la Poza del Hombre, la de Encarnita, y la de Luz Marina. En ellas, cuando los tiempos de lluvia limpian sus lechos, es muy gratificante nadar y hacer turismo en sus alrededores. Por lo general quienes lo hacen, cargan unos cuantos mangos en una javita de nylon o internándose en el monte empiezan a recolectar anones maduros o marañones cuidándose, claro está, de las avispas que cualquiera puede hallarse y, con el susto, paticas para qué las tengo corriendo loma abajo. 
A pesar de las consecuencias dañinas para la salud que supone el consumo de alcohol, este renglón forma eslabón inseparable de la cultura cañicera. Las noches se encienden en el ranchón particular que tenemos con las ventas de cervezas, rones y comidas. No será el espectáculo al ritmo de la vida nocturna santiaguera pero son las cosas que poseemos. De vez en cuando el mismo ranchón alquila un DJ local para que la música cambie un poco el panorama. 
La música preferida de las fiestas cañiceras varía según los gustos. En el ranchón se presenta un grupo local llamado Mathew (al cual no he tenido todavía el honor de fotografiarlo), haciéndole los honores al huracán que recientemente pasó por la Isla y que nos dejó a unos cuantos lugareños sin techo. Hay quienes incrédulos no confían en la capacidad artística que tiene el mencionado grupo. Otros con canequita en mano se ripian con el chiquichí chiquichá que le sacan a los modestos instrumentos.
En las noches cuando la mayoría está de parrandas, otros prefieran la tranquilidad de las playas y múcaras. Allí desempacan de sus viejas mochilas anzuelos y cordeles para pescar. Actividad que practican hasta bien entrada la madrugada. No les falta tampoco un pomito plástico con café o con refresco de cualquiera de las frutas que antes mencionamos para la merienda ni las cajetillas de cigarros para ´´matar´´ al frío. Pocas veces van solos. Genial es ir acompañado. Así se forman competencias para ver quien coge más. Los mechones atraen a cuanto espécimen merodea listos algunos para ser al día siguiente parte fundamental del almuerzo en algunos hogares cañiceros. 
Los jóvenes de Cañizo como embelezados por el ritmo disfrutan al máximo del reguetón. No estoy en contra. Sí de la música chabacana y sucia que no nos aporta nada y los convierte en estúpidos consumidores de esa droga que entra por los oídos y que tiene como resultado la idiotez e ignorancia. Otro fenómeno cultural en la juventud cañicera es ese ´´amor´´ por el fútbol, ´´-diría  yo para ordenar las palabras y no ser grosero-, y que los hace amantes incondicionales del Barça y del Real Madrid aunque nada tengan que ver con la geografía cubana. Confieso que a veces mi padre haciendo despotismo me ha hecho tragarme algunos partidos del más universal de los deportes y a la larga no tengo nada en contra pero los chamas que sienten ´´orgullo´´ por jugadores que ni siquiera imaginan que ellos existen las aristas que los identifican como cubanos ni las miran.

En los primeros meses del año por su posición, llegan a Cañizo los vientos del norte. Los más chicos entonces con materiales que tengan a la mano arman sus cometas que vuelan por todo el pueblo. Cuando termina la temporada, aunque no sea correcto, pueden verse colgados y enredados en los tendidos eléctricos restos de esos papalotes. Otro de los juegos viene después de los torrenciales perdidos entre marzo y abril. Con ellos la señal al cangrejo rojo que habita en nuestros lomeríos está dada para que bajen al mar a depositar la próxima generación. Los más chicos ignorando el ciclo sagrado utilizando hilos de sacos sacrifican unos cuantos ejemplares para divertirse en sus ratos libres. Se les pude ver entonces que andan para arriba y para abajo mostrando las tenazas que levantan para aquí y para allá. (Yo odiaba las temporadas del cangrejo rojo que venían años tras años. Nunca jugué con ninguno y tampoco dejaba cuando niño de tener pesadillas con la espeluznante idea de encontrarme uno en mi cama). A los muchachos de mi barrio también les gusta la costa. En los tiempos estivales pueden oírse el regaño de los padres cuando los hijos llegan a casa con la cara completamente tostada del sol que raja las piedras sobre todos los mediodías.
En Cañizo hay temporadas que la comidilla del día es el tema del agua. El pueblo sufre, como todos los demás barrios de Guamá y del país completo, las condiciones desfavorables de pocas lluvias en largos espacios durante el año. Es por eso muy llamativo que cuando dicen los aguaceros a caer el paisaje se viste de verde llenando de vida toda la geografía cañicera. Cuando deja de hacerlo y ese mismo viento norte utilizado en volar papalotes aparece, la hierba muere rápidamente por la sequedad del terreno y el hostigamiento del sol. Entonces las praderas coronan al color amarillo.  




La religión de sentirse cubano: apuntes.




Símbolos que nos identifican como cubanos
Conversaba no hace mucho tiempo con un portugués de visita por primera vez en la Isla, residente éste en la República Francesa donde está casado y trabaja. Su castellano no muy claro que digamos pero había muchas cosas de nuestro idioma que decía y entendía a la perfección. Yo, modesto cubano al fin, guajiro universitario que vive en la Sierra Maestra, sacando a relucir un poquito de mi riqueza espiritual, empecé a hablarle lo que significa vivir en Cuba en cuanto a nuestra identidad cultural se refiere y, al pensar que no podría del todo entender aquello que quería que aprendiese, para mostrarle el origen de nuestro pueblo actual, tomé el recipiente que llevaba en la mano, lo destapé y le dije:
–Mira, reúnes a un español, a un aborigen y a un africano. Lo echas aquí, –señalé con el dedo al recipiente –cierras y lo remueves. La mezcla que sale, ese es el cubano.
El portugués quizás no me entendió o sonrió por mi ocurrencia. Pero, ¿qué significa ser hijo de la mayor de las Antillas en estos tiempos entre los tantos retos de los habitantes de un país, que, observando las cosas que se mueven en el Orbe, tienen que elegir a veces entre quedarse o irse para mejorar económicamente en tierras extranjeras en muchos de los casos?
Ser de donde vivió el hombre sincero, del reino en el que se forjaron las piernas guerrilleras de otros tantos, no considero que sea una coincidencia para mí ni muchos menos una deshonra cuando nunca en mi vida he tenido juntos en mis manos la mínima suma de tan siquiera cuatro mil pesos moneda nacional. Más bien es un honor de ser partícipe entre los once millones y un tantico que somos sobre la faz de la tierra. (Lucharla todos los días no es un castigo; lucharla es una lección de vida que no solo la tenemos los cubanos y maravilloso es cuando después de tanto meditar el día menos pensado lo entiendes de buenas a primera).
El cubano puede tener una mansión con las mejores vistas en ciudades tan populares como Roma, París, Nueva York, Tokio, Londres pero cubano puro al fin echará de menos a Santiago, Camagüey, Trinidad. Ser cubano es llevar en la sangre el gen caribeño donde quiera que se esté, así sea en una cabaña futurista en el planeta Marte. Seguro estoy que si hubiesen sido cubanos los gladiadores en el antiguo coliseo, los leones no saldrían de sus jaulas ni amarrados por las bolas. Hubo pueblos que han sido arrasados y olvidados por la historia; no pasará lo mismo con los hijos de Martí porque el espíritu impregnado en los guerreros que somos es más que una potente fuerza.
(Vivimos en una isla donde jornada a jornada los padres de familia piensan por los suyos. La gente sale a la calle a batallar, a ejercitar su mente para que la valentía se les alimente y encontrar motivos para levantarse, para no dejarse caer vencido cuando los ánimos pierden el ánimo).  
El nativo siente cuando es  extranjero que le falta el sol del Caribe, que el paladar le pide a gritos el café colado casi al lado de la planta del cafeto sin intermediarios, no aquel capuchino exprés que le venden en una tienda; siente que los cigarrillos locales no tienen el mismo sabor que los de la Tierra Prometida tocados con el rocío de la mañana. La música tocada en los espacios que visita no destila magia si no se les canta un auténtico son acompañada de unas buenas maracas, guitarra y tres, del tambor con la piel del chivo y unos buenos bailadores que se muevan a lo cubano. Si los japoneses con una lengua tan diferente son capaces de gozar con nuestra cultura, ¿qué cubano no se estremece al escuchar en aquellas comarcas del oriente al son de Matamoros, Compay Segundo y otros tantos?
¿Por qué ser cubano es una religión?
Hay elementos que nos igualan, es verdad; la raza humana es una sola, pero cada grupo humano a partir de sus orígenes tienen sus particularidades. Era inevitable que aquellos españoles del siglo XVI con sus ganas, unidos quedasen a los africanos e indígenas y aquellos mestizos resultantes identificándose con el suelo que pisaban, empezáramos a creernos, a  sentirnos una nueva especie acabada de salir de las manos divinas.
El gran templo natural de esta religión, la de sentirse cubano, son los 109 884,01 km² que tiene este caimán dormido en el medio de las dos Américas. No hay dioses que seguir (solamente uno). Los decorados son de palmas reales y aves de todo tipo que en las serranías elevan su canto en los amaneceres. El extenso techo azul por el día, con su dorada lumbrera que lo atraviesa a la mitad de este a oeste, inspira a unos cuantos devotos que trabajan desde la madrugada y con la oración del ´´azadón nuestro de cada día´´ piden a la madre naturaleza que los bendiga con sus frutos. No faltan en el extenso techo azul del templo estrellas y lunas llenas para la guajira hermosa que adornada con flor recién cortada alegra al esposo cuando éste llega al bohío vencido por el cansancio pero gozoso de haber estado el día con oración en mano.
Para guiarnos dentro de este gran templo tenemos las ideas del más universal de todos nosotros para comenzar (aunque también de su tiempo se destaquen otras personalidades); tenemos intelectuales recientes que sienten en su piel la genial suerte de haber nacido aquí y no en ninguno de los otros puntos cardinales; tenemos la convicción y eso nos hace ser príncipes de nuestro destino.
La religión de sentirse cubano no es algo que nos haga olvidar de las cosas que carecemos y por eso tengamos argumentos para echarnos a llorar; la religión de sentirse cubano es darle valor a nuestras raíces, a lo que tenemos; es vivir frente al mundo sin vacilar que somos un pueblo sinónimo de resistencia; es creer, creer y volver a creer en cada generación y no importa la década ni el siglo: siempre seremos mambises, siempre rebeldes por las causas justas.


           
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